Cómo prevenir los daños en las tuberías de saneamiento

Cómo prevenir los daños en las tuberías de saneamiento

 Cada vez que rehabilitamos una conducción de saneamiento nos encontramos con distintas causas o elementos que provocan el atasco, rotura o filtraciones en las tuberías. Os contamos cuáles son las principales y cómo pueden evitarse.

 Elementos que bloquean o dañan las conducciones de saneamiento

Una posible causa de fugas o filtraciones de las tuberías proviene del origen de la instalación, ya que es imprescindible una correcta ejecución de la obra inicial. En el momento de ejecutar la obra, es importantísimo hacer un buen trabajo en cuanto a su asentamiento y en especial en las juntas de unión de las tuberías, evitando que queden residuos, arena o pequeñas piedras que generen fisuras o fugas. Aunque esto que indicamos es obvio, sin embargo, a veces por las prisas o por no tomar las medidas adecuadas en el momento de la ejecución se generan problemas evitables.

Otro de los problemas, que cada vez está generando más costes para el mantenimiento de las conducciones, es la acumulación de residuos que vertemos por los desagües. Se trata de montañas de residuos como toallitas húmedas, pañales, compresas y todo tipo de residuos no degradables, que se acumulan junto con grasas, formando lo que se denomina “fatbergs” (montañas de grasa). Estos residuos pueden taponar las tuberías o incluso llegar hasta los ríos, generando una masa de residuos que será necesario retirar.

Como ejemplo, en Londres se han retirado de las conducciones de saneamiento de la ciudad “fatbergs” del tamaño de un autobús. O, más recientemente, en Córdoba este mismo año, se han retirado 10 toneladas de toallitas, basura y lodo que formaban una isla en el cauce del Guadalquivir, residuos eliminados por las tuberías de saneamiento que terminan llegando hasta los ríos. Todo esto es evitable mediante la concienciación para no tirar residuos por los desagües y mediante un mantenimiento preventivo de las conducciones, eliminando posibles acumulaciones antes de que lleguen a suponer un problema.

Las conducciones también pueden verse afectadas por vertidos industriales que atacan a la solera de las tuberías. Diferentes agentes contaminantes como minerales inorgánicos, hidrocarburos o residuos a altas temperaturas pueden dañar las tuberías y su estructura, provocando filtraciones al terreno. El control y la gestión de estos vertidos, para minimizar su efecto sobre las tuberías, es vital para su correcto funcionamiento.

 Otro elemento que afectan a las instalaciones de saneamiento pueden ser la acumulación de arena de playa, en conducciones cercanas a la misma, que reducen la capacidad hidráulica de la tubería, pudiendo generar atascos. Con un mantenimiento periódico para eliminarla sería suficiente para evitar el daño en las tuberías.

Y también hay que tener en cuenta el efecto de las raíces de los árboles en las tuberías de saneamiento. Si se detecta una pequeña humedad, las raíces tienden a crecer hacia la tubería y a penetrar a través de las juntas, llegando incluso a romper la conducción. En este caso, sería necesario una revisión periódica de las tuberías, para detectar esta situación en su fase inicial y poder actuar antes de que las raíces invadan la instalación.

 Rehabilitación de tuberías

Una vez detectados los daños en las instalaciones, la solución pasa por retirar los materiales que puedan estar afectando a las tuberías y rehabilitarlas.

Si los daños se detectan a tiempo mediante revisiones preventivas, la mejor opción para la rehabilitación de las tuberías es la tecnología de manga curada in situ CIPP de Insituform. Con esta tecnología se pueden renovar las conducciones sin necesidad de abrir zanjas, alargando la vida útil de a la instalación durante 50 años adicionales. Y, además, con una reducción de costes económicos y de tiempo respecto a las obras de sustitución mediante apertura de zanjas, ya que no es necesario excavar el suelo y la rehabilitación se realiza en muy poco tiempo y sin generar ruidos, suciedad o molestias a los vecinos y sin cortes de tráfico ni emisión de humos, polvo u otros elementos a la atmósfera.

Afortunadamente, cada vez más empresas e instituciones optan por las revisiones preventivas y la rehabilitación sin zanja mediante manga CIPP. Y cada vez hay mayor consciencia de que un buen mantenimiento de las conducciones de agua potable y de saneamiento es imprescindible para un buen funcionamiento de las ciudades y las actividades industriales y comerciales.

En Insituform contamos con la experiencia de más de 50 años dedicados a rehabilitación sin zanja mediante la tecnología de manga continua curada in situ, siendo pioneros en el uso de esta tecnología y especializados exclusivamente en ella. Contamos además con los profesionales más cualificados en esta tecnología, así como con los medios más avanzados para su aplicación.